viernes, 10 de agosto de 2012
AMOR PARA TODA LA VIDA, UN DOGMA PARA INCAUTOS
Vamos a empezar por decir que humanamente esto es imposible. Sí, he dicho imposible. Las relaciones y las personas no son así, aunque sea el dibujo del cuento del príncipe y la princesa, que por cierto es de marca Disney. La historia de nuestros abuelos, tampoco es tan distinta ¿por qué? Seguimos siendo hombres y mujeres; así de simple. Pero aunque ya los matrimonios y las parejas no duren cincuenta años, ya que se divorcia la mitad de parejas que se casan, nuestras necesidades siguen siendo las mismas. Insisto, seguimos siendo hombres y mujeres, y nuestras necesidades siguen siendo las mismas que hace cien años, que hace mil años y que hace veinte mil, cuando se cazaba y se vivía en cuevas. No sabemos mucho más créeme, porque aunque no se cace ni se viva en cuevas, lo que nos corre por las venas a hombres y mujeres, sigue siendo sangre. Al menos de momento sí, y parece que va a ser así por mucho tiempo, obviando toda la ciencia ficción cinematográfica y literaria.
El concepto de para siempre está diseñado por la moral, pero no es coherente con la verdadera naturaleza del ser humano. Si el ser humano es finito y limitado, el para siempre no tiene objeto por mucho que te haya contado tu madre. Es bonito ponerlo en las tartas de boda, y en las tarjetas de felicitación, pero ni es humano, ni animal, ni real. Sé que suena frío, pero es que quiero hacerte consciente de nuestra verdadera realidad. Tampoco se trata de que comiences a cavar una trinchera de protección contra mis palabras; lo único que quiero es que no te engañes a ti mismo, pensando que una relación de pareja es un seguro de vida, cuando en realidad es todo lo contrario. No quiero que tengas miedo, quiero seas consciente del acto y las consecuencias.
El cajón en el que nos han metido nada más nacer, nos dicta como buenas o impuestas, pautas que no son naturales: eternidad, fidelidad, perpetuidad, monogamia, sumisión… Que a fin de cuentas nos enseñan que si nos portamos bien, todo va a salir bien, cuando un día tras otro vemos que como en la propia naturaleza, los ciclos tienen un principio y un fin natural. La cosa es simple: interesa que creas lo contrario, para que no salgas del cajón en el que te han metido. Una de las cosas que te enseñan de pequeño, es que un matrimonio ¿es para toda la vida? De lo que no te hablan, es de la renuncia a ti mismo que supone una carta de felicitación de bodas. ¿Entonces? ¿no hacemos nada? ¿nos quedamos como unos eternos individuales toda la vida? Tampoco hemos nacido para estar solos, porque hombres y mujeres somos complementarios. La existencia del uno, no tiene objeto sin el otro. Es algo básico y fácil de entender. Ni ellas pueden solas, ni nosotros tampoco; pero todo pasa por aceptar nuestra verdadera naturaleza, humana y limitada.
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